¿Por qué nací en esta familia?

Cuando éramos niños en nuestra escuela nos daban muchos conceptos sobre qué es la familia, y uno de ellos es “que la familia es la base fundamental de nuestra sociedad” también nos decían que existe familia por “consanguinidad y afinidad”. Pero ninguna de estas dos explicaciones responde nuestra pregunta y para ello veremos algunas cosas.
En algunas etapas de nuestra vida nos hemos hecho preguntas como: ¿Cuál sería la mejor herencia que mis papás me pueden dejar o qué tipo de herencia será la mejor para nuestros futuros hijos? ¿Por qué no nací en otra familia, una más grande o menos grande? ¿Quien escoge a su familia? ¿Sí me dieran a escoger entre la familia que conozco hoy y en la que me gustaría tener, cual escojo? Y así surgen algunas interrogantes que nos hacemos durante nuestra infancia y adolescencia, pero que tan importante son todas estas interrogantes; 

¿Edifican mi vida o me desgastan?


Definitivamente son preguntas que nos desgastan y generan frustración en nosotros por querer cambiar algo que al final Dios lo permite con un proposito espectacular y maravilloso. Y aquí es donde juegas un rol importante como HIJO de familia. Pero antes veamos este punto que nos ejemplifica a lo que querremos llegar: 
F orgiveness – Perdón
a
M ercy – Misericordia
i
L ove – amor
y

(Familia)

Podemos observar que en nuestra familia suceden muchas situaciones en las cuales debemos perdonar, tener misericordia y dar amor; claro existen muchas cosas más que debemos practicar en nuestra familia pero pienso que estas son las más importantes y nos ayudan para el bienestar familiar. Probablemente estés pensando o diciendo que no existe ni una de estas situaciones en mi familia, pero déjame decirte que como HIJO puedes empezar a edificar tu hogar con ellas; enseña el verdadero perdón,  la verdadera misericordia y el verdadero amor que solo en Cristo podemos conseguir.

La biblia dice en Salmos 127:3-5

Los hijos son un regalo de Dios, recompensa suya son. Los hijos de padre joven son como flechas en manos del guerrero. Dichoso el hombre que tiene su aljaba llena de esta clase de flechas. No será avergonzado cuando se enfrente a sus enemigos a las puertas de la ciudad.
Salmos 127:3‭-‬5 NBD

Podemos ver en este pasaje:

1. Somos regalo de Dios para nuestros padres.
2. Somos como flechas en manos del guerrero.
3. Somos la defensa y el orgullo de nuestros padres.

El mundo hoy tiene a los hijos como errores o como momentos de lujuria y pasión en una noche loca de los padres, pero definitivamente no es así, el rol de un hijo va más allá de todo esto, va más allá de honrar a sus padres, va más allá de todo los bienes materiales que pueda alcanzar como: los títulos, reconocimientos, empleos, dinero, casas, carros, etc. Debe seguir con un legado divino que Dios ha encomendado de generación en generación, y esta es la mejor herencia que nos pueden transmitir y nosotros transmitir a los demás; y está es la Palabra de Dios, ¡no hay nada mejor que esto!

Cómo hijo vales mucho para Dios y para tus padres, pero de ti depende si tomas el rol como es debido. Nunca sientas que no vales o qué tu vida no tiene sentido por ser el hijo más grande o el más pequeño o yo que sé que otras cosas ha querido meter el enemigo en tu mente, pero algo es seguro y es que él tiene miedo de que cumplas tu función y por eso busca la manera de destruir a tu familia; porque a él le encanta ver familias destruidas o con disfuncionalidad, pero no temas porque Dios sabe el potencial que hay en ti y que si tienes a Dios en tu vida Él te edifica para que tú puedas edificar a tu familia. No puedes dejar a Dios fuera de la ecuación de tu familia, porque Dios edifica al hombre, el hombre edifica a la mujer y la mujer edifica a sus hijos.

“Según un dicho rabiníco, un niño tiene tres padres: Su padre, su madre y Dios.”

Así que hijo levántate y se esa saeta en tu hogar, ora, intercede, se ejemplo, aprende, mejora y da lo mejor de ti por honra a Dios y a tus padres porque eres valioso…
Puede que se presenten muchas razones para rendirte y dejar de ser el HIJO que debes ser, pero te bastan dos y únicas razones para seguir peleando está batalla de la fe, y son:<< Dios y tu familia>>

Levántate y resplandece, bendiciones.

Ilustración por: Marcos Chin 

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