¿Cómo saber cuándo Dios me está llamando?

Hay una pregunta que todos nos hemos hecho, algunos más de una vez y otros prefieren pasar de largo el tema pero en algún momento de nuestra vida tenemos que hacernos esta pregunta: ¿Cómo saber cuándo Dios me está llamando?


Hace poco escuchaba la historia del Profeta Samuel y me llamo mucha la atención que su mama, Ana, le hace la promesa a Dios de dedicárselo y entregárselo todos los días si le concediera tener un hijo; Ana era estéril y por eso tuvo esta petición, y así fue, solo después de que el niño estuviera listo de poder vivir sin su leche materna. Entonces Ana lo lleva al templo y se lo entrega a Dios pero es hasta unos años después que Dios lo llama en una noche y le revela lo que haría con la casa de Eli, el profeta y desde entonces Dios estuvo con Samuel y todo el pueblo de Israel se dio cuenta que Dios lo  respaldaba (Lee 1 Samuel 1,2 y3). Otras historias que me encantan son las de los apóstoles y cómo es que Jesús los llama y hace de personas imperfectas, personas que serían el cimiento del cristianismo. Así mismo vemos la historia de Pablo en la que de un momento a otro todo lo que él había creído, vivido y protegido que era el celo judío y siendo perseguidor de cristianos se convierte en un extraordinario apóstol de Jesucristo llevando su evangelio a todo el mundo. Y te quiero mencionar estas historias porque estos son ejemplos que nos ayudarán a responder cómo es que Dios nos llama.

El primer punto que quiero compartirte es que…

 

Dios nos ha escogido

antes que nosotros lo hayamos escogido. A veces pensamos que fuimos nosotros quienes escogimos una vida a su lado, una vida apegada a su presencia, que nosotros dimos el primer paso para estar con Él pero estamos maravillosamente errados. Dios nos escogió primero, aun antes de que fundara el mundo, antes de crear los cielos y la tierra Él ya tenía un plan para nosotros. David lo dice de esta manera:

“Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender. Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”

Salmos 139: 5, 6, 13,16.RV1960

Y Dios nos dice por medio de Jeremías:

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”.

Jeremías 1:5 RV1960.

A veces estamos muy ansiosos, muy preocupados porque pensamos que Dios no nos está llamando, que de alguna forma Dios no nos ha escogido, tal vez porque no vemos algo que nos indique que Él quiere algo de nosotros pero estos pensamientos están muy fuera de la verdad que Dios nos ha dicho, por supuesto que Dios te ha escogido, por supuesto que Dios te ha llamado, no porque tú lo hayas hecho sino porque Él lo hizo primero.

TU NO ESCOGES A DIOS, EL TE ESOCOGE A TI.

El segundo punto es la…

 

disposición de nuestro corazón y la sensibilidad a su voz.

¿Alguna vez has sentido un peso en tu corazón, hay algo que no puede salir de tu mente por más que quieras? ¿Vas por la calle, en tu trabajo, en la universidad, en el colegio, en tu casa y esa idea sigue allí? y es aquí donde quiero aclararte que muchas veces pensamos que el llamado que Dios nos hace es dejar todo y estar 24/7 en la iglesia o en alguna misión pero no es necesariamente así, sino más bien una vida enfocada a su propósito y el llamado que te está haciendo. Dios no nos llama a todos a ser pastores, profetas, apóstoles, maestros y evangelistas como la iglesia nos ha enseñado sino más bien a ser cristianos a enfocarnos en el llamado particular que Él nos hace.
Entonces, esa idea que tienes y que no puedes dejar de pensar es posiblemente la voz del Espíritu diciéndote que es lo que quiere de ti y no te quiero poner ejemplos porque el llamado y eso que hay en tu corazón es entre Dios y tú, no entre los estándares de la iglesia (como institución) sino bajo el llamado especifico que Dios te está haciendo basado en su Palabra, pero para que puedas escuchar su voz y saber que ese deseo es en verdad la voz de Dios y no solo tus emociones o deseos carnales necesitas tener un oído, un corazón sensible a escuchar su voz y eso significa vivir en el espíritu y no en la carne. Y ¿Cómo puedes comprobar eso? Es muy sencillo, evalúa tu vida, tus acciones y pensamientos, si estás pensando solo en la cosas de este mundo y sus afanes y sus glorias pasajeras posiblemente es tu corazón carnal que te esté hablando pero si piensas y vives en su espíritu conforme a sus frutos (amor, gozo, paciencia, benignidad, dominio propio, paz, fe, mansedumbre) es muy posible que eso que hay en tu corazón Dios lo haya puesto.

Necesitas tener un corazón y un oído sensible a su voz y solo lo puedes tener cuando no vives en la carne sino bajo es espíritu. Fue así que Samuel desde muy pequeño pudo escuchar su voz cuando Dios lo llamaba.

El Tercer punto es la…

 

disposición de nuestra vida a seguir su llamado.

 

Puede que ya sepas cuál sea tu llamado, puede que ya no haya duda en tu corazón pero probablemente no lo estés haciendo, tal vez sea porque no te sientes digno, tal vez exista algún pecado que no deja que empieces con lo que Dios te está diciendo o tal vez sea porque no te sientas capaz, pero cualquiera que fuera la razón recuerda las historias que te mencione al principio; Samuel, Pablo, los apóstoles, fueron personas que Dios no los llamo por su capacidad sino por la disponibilidad de su corazón y a todos ellos fue entrenando, fue capacitando para cumplir con su llamado, porque Dios no escoge a perfectos ni a gente sin tacha alguna porque si así fuera yo no te estuviera escribiendo esto, ni los personajes de la biblia hubieron hecho las proezas, sino más bien Dios mira nuestra disposición, nuestra disponibilidad para cumplir con su llamado.

Dios no te va a escoger por lo capacitado que estés,  tampoco no lo hará por todos los errores de tu vida, sino más bien te tomará porque Él te ama y quiere cumplir el propósito eterno que desea cumplir en tu vida pero para eso necesitas estar dispuesto a correr la carrera de la vida.

 

¡Tú ya tienes un llamado!

Este punto es necesario que lo sepas porque posiblemente si estás leyendo es porque no sabes para qué Dios te ha llamado no estás seguro cómo saber cuándo Dios te llama pero lo cierto es que tú ya tienes un llamado, tú ya tienes un ministerio ¿no me crees?  Pues el Apóstol Pablo escribió esto:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2 Corintios 5:17:20 RV1960

A decir verdad tu llamado ya está y es predicar el evangelio pero no necesariamente necesitas ser evangelista porque en lo que Dios te esté llamando hacer tu puedes ser un embajador de su reino, tú debes tomar el llamado de reconciliar al mundo con Dios. ¿Qué estas esperando? ¿Qué te detiene a empezar a trabajar con tu llamado?
Foto por: Wicho Chávez 

 

 

 

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