Nuestros caminos se separan…

Yo creo que separarse de alguien o de algo puede ser lo más difícil y lo más sano que puede uno hacer y que alguien puede experimentar.

Hace unas semanas salía de mi casa e iba por el camino y de un grupo de personas que venían, tal vez eran cuatro o cinco se separaron, no soy  muy bueno para explicar pero venían juntos y de un momento a otro tomaron caminos diferentes, no sé si se conocían pero una persona tomo una calle, la otra alguna avenida, otra más entro a la tienda y la última entro a una casa; todo fue muy rápido y muy visual para mí, pero me hizo entender que en la vida tendremos que separarnos de algunas personas o de algunas cosas, aunque no queramos, aunque si queramos pero no podamos, necesitamos alejar de nuestra vida a personas que nos han hecho daño, o que simplemente no nos dejan crecer, no dejan que seamos nosotros mismos; alejar de nuestra vida cosas, situaciones o hábitos que nos han llevado tan lejos de nuestra casa.

En la vida tendremos que separarnos de algunas personas o de algunas cosas, aunque no queramos, aunque si queramos pero no podamos

Y sé que puede que esto para algunos sea triste pero no para quien sabe que cuando Dios nos pide cosas, pide que nos neguemos a nuestra vida y no dejar que satisfagamos nuestros deseos es porque Él tiene mejores cosas adelante, es porque Él ve el camino a la distancia y nosotros no y muchas veces esa terquedad nos lleva a lastimarnos más y más.

Jesús dijo: “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” San Lucas 9:23 RV1960

Y el primer punto es entender que nuestra vida no nos pertenece. Estamos tan acostumbrados a escuchar que debemos seguir nuestro corazón, luchar por nuestros sueños pero en realidad el evangelio no se trata de eso, y lo digo con un gran peso en mi corazón, porque yo he caído demasiadas veces con ese pensamiento, seguir mis propios deseos, seguir mi propio instinto cuando debo de seguir su voz, cuando debo de buscar su voluntad antes que la mía, cuando debo de negarme a mí mismo y tomar mi cruz y seguirlo. Pero esto no significa una tragedia, no significa que me voy a olvidar de mis anhelos, de mis sueños, de mis objetivos significa que muchas veces lo que para mí es bueno para Él no, y lo primero que se nos viene en mente es negativismo pero no es así, no dejamos que la película de Dios siga corriendo y saber que Él tiene lo mejor para nosotros aunque al principio no entendamos qué es  o cómo va a ser, su final es realmente  maravilloso para los que lo amamos en verdad.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.  Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:28-29 RV1960

Quiero que te preguntes y que seas muy honesto: ¿Qué te está pidiendo Dios? ¿Qué es lo que te está diciendo que es momento de alejarte, de seguir caminos distintos? ¿Qué es ese habito, que es esa actitud, cuáles son esos pensamientos que debes de dejar que sigan su camino y nunca más regresen?

Sé que ya los tienes identificados, sé que sabes cuáles son, entonces ¿Por qué no los dejas?

Hay un pasaje en la biblia que cuando lo leí las primeras veces me dejo muy impactado:

“Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí…” San Mateo 18:35-37

Pero luego de leerlo y escuchar comentarios acerca de estos versículos y lo “amarrado” que está con el primer versículo que leímos, Jesús está diciendo que si amamos más a nuestros padres, a nuestros amigos, a nuestra familia que a Él no somos dignos de Él, que si ponemos algo o alguien por encima de Jesús entonces no somos dignos de Él y este es el primer síntoma y lo que nos debe de alertarnos si debemos alejar a algo o alguien de nuestra vida. La mayoría de personas piensa que la idolatría se trata únicamente de adorar a dioses de yeso o cualquier otra cosa, pero no es del todo cierta esta afirmación, la idolatría es poner todo aquello en la posición que Dios se merece y su posición en nuestra vida debe SER PRIMERO.

Es momento de separar algunos caminos, es tiempo de alejarse de ciertas personas, de ciertos hábitos, de ciertos pensamientos, de ciertas acciones, es momento de dejar que todas aquellas cosas que nos alejan de Dios sigan su camino para que podamos seguir el nuestro que nos lleva a la vida eterna, que nos llevan hacia Él.

 

Imagen por: Wicho Chavez. 

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