“Cuando Dios no responde…”

Parte 1.

Yo creo que todos hemos vivido momentos en los cuales nuestra fe es probada de una manera muy dura, muy difícil de sobrellevar y muchas veces difícil de aceptar.

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Uno de mis oradores favoritos describe estos momentos como aquellos que nunca los esperamos, comúnmente estamos en un momento tan bello en nuestra vida que lo último en lo que pensamos es en esos momentos que cambian por completo nuestra vida, y bueno ¿Quién estará sentando esperando lo peor? ¿Quién puede decir que cuando se levanta en la mañana espera que algo malo pase? Yo creo que todos vivimos con expectativa que lo mejor vendrá y nunca esperamos esa llamada que cambiara nuestro día, no esperamos ese diagnóstico del doctor, no esperamos ese dolor en alguna parte del cuerpo que luego se convertirá en algo peor, no esperamos que de la nada nos rompan el corazón, no esperamos ese accidente de auto donde nos encontrábamos  en el momento y lugar equivocado, no esperamos que esa decisión de tomar ese camino por la calle fuera a terminar tan mal, no esperamos que ese curso en la universidad no pueda ganarse…en general nunca esperamos esos momentos que pueden marcan nuestra vida por completo.

¿Quién estará sentando esperando lo peor? ¿Quién puede decir que cuando se levanta en la mañana espera que algo malo pase?

Tal vez lo difícil no sea eso, pero esto lo digo como un creyente de muchos años, lo digo como un creyente que tiene una esperanza, lo digo como alguien que no tiene duda alguna de la existencia de Dios y  es que lo difícil no es que un familiar haya  recibido un diagnostico catastrófico, tampoco que haya pasado más de un año sin encontrar trabajo y donde quiera que vaya no me reciban y me den un trabajo, lo más difícil es cuando clamo a Dios y él no me responde…lo más difícil es cuando me arrodillo ante él, con un corazón quebrantado y cuando termino de orar las circunstancias siguen igual o peor, eso para mí es lo más difícil. Estar esperando que Dios intervenga en la salud de mi mama que por años ha padecido una enfermedad muy difícil, esperando que llegue como aquel que salva el día al final y haga que todo vuelva a ser perfecto, me gustaría que fuera así pero muchas veces no lo es, muchas veces pasan los días, pasan las semanas, pasa el tiempo y parece que Dios no responde…

Lo más difícil es cuando me arrodillo ante él, con un corazón quebrantado y cuando termino de orar las circunstancias siguen igual o peor, eso para mí es lo más difícil.

 Y no es nuevo que sepas que hay algunas cosas que no tendrán explicación alguna, no es nuevo que sepas que habrá preguntas sin responder. No es nuevo que sepas que la vida no es color de rosas ni un camino lleno de éxitos y bendiciones, eso espero.

Al momento de escribir estas líneas  tengo tantas enseñanzas de Jesús en mi mente, pero hay dos que en realidad me mantienen y hacen que mi fe no se quiebre y no se mueva ante estas circunstancias.

La primera historia es de una familia como la tuya y la mía, disfuncional, eran tres hermanos que desde pequeños tenían una relación singular, como en toda familia y entre hermanos siempre habrán hermanos que son más que eso,  que son amigos, además de eso son compinches de travesuras, son compañeros de juegos. Estos hermanos habían crecido y pasado los años juntos, como antes se acostumbrada, toda la familia unida, pero un día  un hermano se enfermó, el “de repente” llego a su puerta, sin decir nada entro a lo más íntimo de la familia. Noches sin dormir, días escuchando los gemidos por el gran dolor, momentos que parecían una eternidad, doctores venían, doctores se iban y no había nadie que podía ayudarlo, pero una hermana se recordó que había alguien que podía cambiar su circunstancia de un momento a otro, es más eran amigos de niños, habían crecido en la misma calle, jugaban en el parque, sus mamas se encontraban cuando iban por agua al pozo. Ella recordó que Él podía sanar a su hermano, ya había sanado a desconocidos y a personas que encontraba en la calle, cómo pues no iba a sanar a su amigo, entonces lo mando a llamar, mando a personas rápidamente para que lo busquen y le digan que su amigo de infancia está muriendo y que el único que podría sanarlo era Él. Cuando llegaron con Él para decirle que su amigo estaba por morir reacciono de una manera no esperada, su reacción no fue de alguien que tiene un amigo en agonía, su reacción fue de esperar dos días más para ir con él, ¡Si, dos días más! y en lo que llegaba serian cuatro días. Al momento de llegar al lugar donde estaban sus amigos todos le decían que ya era tarde, que no había llegado a tiempo…Él había llegado tarde, Él no había respondido cuando más lo necesitaban. Una de las hermanas llega a decirle que ya era tarde, que no se molestara mas, que si hubiera llegado antes tal vez otra historia fuera, pero él sigue su camino hasta donde está su amigo. Cuando al fin llego a la casa estaban en pleno duelo por la muerte de su amigo, es más, él tenía ya cuatro días de muerto entonces la otra hermana llega a decirle lo mismo que la primera; llega a decirle que si hubiera llegado antes su amigo no hubiera muerto, Fue tan grande el reclamo y el dolor que había en el lugar que Él lloró, era la primera vez que la gente lo miraba así, nunca antes había mostrado sus emociones, y cómo no, si sus amigos ya no creen en Él, cómo no, si ellos piensan que Él les ha fallado.  La gente murmuraba, la gente decía que si había sanado a muchos antes, ¿por qué no había impedido la muerte de su amigo? Pero Él sigue su camino hasta donde estaba el muerto, su amigo muerto y viendo que su tumba tenía una gran piedra mando a que se quitara y cuando la piedra ya no estaba grito fuerte y dijo: ¡oye! ¡Lázaro! ¡Sal fuera! e inmediatamente salió cubierto de vendaje. Lázaro había vuelto a vivir.  (Parafraseo de San Juan Capitulo 11)

Jesús no llego a tiempo, Jesús no respondió al llamado de sus amigos, Jesús no contesto en el momento que le avisaron y es que Dios no actúa como nosotros pensamos que actuaría, Él de manera misteriosa trabaja, de manera que no podemos entender trata con nuestra vida, y es que sus pensamientos son más altos que los nuestros, sus caminos no son los nuestros. Para María y Marta Jesús ya había llegado tarde, para ellas Jesús les había fallado, creían que su clamor no fue suficiente y tal vez tu pienses que Dios no va a responder a esa oración, tal vez estás pensando que Él no va a cumplir con su promesa pero Él lo hará. A lo mejor no sea como pensamos que será ni a nuestro modo pero Él llegara. Él llegara hacia tu lugar donde está esa esperanza que piensas que está muerta y le dirá que salga, le dará vida, le dará un nuevo soplo.

Él lo hará.

Yo soy culpable de tener estos tipos de pensamientos pero ¿Quién no? ¿Quién no ha creído que Dios no responde? ¿Quién no ha creído que Dios se ha olvidado de nosotros? ¿Quién no ha pensado que Dios nos ha dejado? Tal vez estás pensando esto en este momento pero la verdad es que no. Me encanta la anécdota en la que a un profesor está en su clase pasando un examen a sus alumnos y la actitud de Él es estar en silencio, un silencio eterno para los estudiantes pero necesario porque solo ahí, solo en esos momentos el maestro podrá saber si sus alumnos han aprendido bien.

No te digo que es fácil pasar por esos momentos ni mucho menos, pero lo que te puedo decir es que Dios es fiel y aunque creamos que Jesús no vendrá a nuestro rescate Él lo hará, porque Él es el buen Pastor.

Esa prueba que estás pasando pasará pero por favor no dejes de confiar en Él. No seas como María y Marta que piensan que es innecesario que llegue Jesús, porque aunque para todo el mundo sea imposible para Dios no. Él te responderá, a su manera pero Él lo hará. Lo ha hecho conmigo, tal vez no de la manera que quiero pero Él me responde y sé que Dios también te responderá.

Dios te responderá…

Parte 1.

Te Mando muchos saludos y un abrazo fuerte donde quiere que estés.

 

2 comentarios sobre ““Cuando Dios no responde…”

  1. Me hizo bien esa reflexión, acabo de perder mi embarazo más esperado de mi vida, el señor me prometió concebir y a los 6 meses pasó, pero lo perdí y me siento tan mal 💔 Yo pensé que ya se había cumplido su promesa me sentía tan feliz porque pude ver su promesa en mi, después de mucho buscando y luego q recibí esa palabra y la creí, entonces lo pierdo💔Y nose que pensar

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    1. Así como Abraham, cuando Dios le pidió a su hijo Isaac muchas veces nuestra Fe es probada. Dios siempre espera hasta el ultimo momento pero nunca debemos perder la Fe. Sabes, Abraham tenia tanta Fe que sabia que si Dios le pedía a Isaac y aunque suene algo sádico, sabia que Dios le podía dar otro hijo y revivir a Isaac. Muchas veces no entendemos las decisiones de Dios pero hay algo que si podemos hacer y es no dejar de creer. Animo. No me imagino lo difícil que es pero para los que aman a Dios todas las cosas les ayuda a bien.

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